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Dr. José M. González Aguirre, Responsable de la Unidad de Lípidos (UL) del Hospital General Universitario Mancha Centro (HGU Mancha Centro).

"Conseguir la homologación de la SEA supone un reconocimiento a la labor que ya haces, y un empujón importante para crecer y mejorar"

FECHA DE PUBLICACIÓN: 06/03/2026

Dr. José Manuel González Aguirre, junto a María Ángeles Martínez Graus (enfermera) y Elena Rioja Cobo (técnica de enfermería)

“Nos llegan muchas mujeres con la menopausia que nunca han tenido ni la tensión arterial ni el colesterol altos y ahora se les han elevado de forma significativa”

La UL del HGU Mancha Centro es una de las más recientes homologadas por la SEA, concretamente en Octubre de 2024. El Dr. José Manuel González Aguirre, médico internista, es el coordinador y responsable de esta consulta especializada en lípidos y prevención de enfermedades cardiovasculares a través del control de los factores de riesgo cardiovascular, que visita a una media de 200 pacientes al año. El equipo lo completa María Ángeles Martínez Graus (enfermera) y Elena Rioja Cobo (técnica de enfermería).



Aunque llevaba más de 15 años trabajando y ofreciendo asistencia en este campo, entrar a formar parte de la red de UL de la SEA ha supuesto para el Dr. González Aguirre una gran ayuda y un merecido reconocimiento a su excelente labor. 

“Intentamos que los pacientes sean conscientes del riesgo que corren si no modifican sus hábitos dañinos, especialmente el tabaco y la falta de ejercicio”

¿Qué cambió para usted cuando consiguió la homologación de la SEA y que su consulta especializada pasara a convertirse en una UL oficial?

J.M.G.A. La verdad es que ha supuesto un espaldarazo a la actividad que llevaba realizando desde hace más de una década, ya que es un reconocimiento dentro del hospital y también en Atención Primaria (AP). A raíz de la homologación hemos recuperado una mayor comunicación con los centros de AP con sesiones clínicas revisando el manejo global del riesgo cardiovascular (RCV) y actualizando los conocimientos en los nuevos fármacos hipolipemiantes disponibles y los que están en desarrollo, y que están teniendo muy buena acogida. Gracias a todo ello, ya tenemos un buen número de pacientes remitidos a la UL. 


¿Cuántos?

J.M.G.A. En un año podemos visitar a unos 200 nuevos pacientes. Ahora, además, formando parte de la red de UL de la SEA, podremos crear una base de datos de los pacientes que manejamos que nos será muy útil para sacar datos y conclusiones.


¿Qué tipo de pacientes les llegan, mayoritariamente?

J.M.G.A. La mayoría son pacientes de prevención primaria que presentan hipercolesterolemia. Estamos descubriendo a familias con hipercolesterolemia familiar (HF) heterocigota y estamos empezando a tratar a los hijos, lo que es muy importante, porque cuanto antes se empieza el tratamiento en estos pacientes jóvenes, mucho menor será el riesgo de eventos cardiovasculares cuando sean adultos.


Me sorprende la alta frecuencia de pacientes remitidos por intolerancia a las estatinas, que suponen un reto, dado que las otras alternativas terapeúticas están restringidas por visados.


Estamos abordando también la Enfermedad Hepática Metabólica. 


Pero también vemos a pacientes con hipertensión y hacemos una valoración global para abordar diabetes, obesidad, etc. Intentamos conocer mejor los parámetros antropométricos de los pacientes y vemos que es muy frecuente tener la masa muscular baja y la grasa elevada. Entonces intervenimos para intentar modificar esta condición, por ejemplo.  


Porque todos estos factores que ha indicado son, precisamente, factores de riesgo cardiovascular (FRCV). 

J.M.G.A. Claro. Una vez que estudiamos todos los antecedentes personales y familiares de los pacientes y les hacemos el estudio analítico y las pruebas complementarias correspondientes, el paso siguiente es estimar el RCV individual y definir los objetivos de colesterol LDL, entre otros. 


Los pacientes que ahora se tratan en su UL, ¿antes no estaban tratados? ¿De dónde le llegan?

J.M.G.A. La mayoria proceden de AP. Y cada vez recibimos más pacientes de otros servicios del hospital, como Nefrología, Reumatología, Cardiología, Digestivo e incluso Salud Laboral.


¿Cuál es el principal factor de alarma que indica que el paciente necesita un tratamiento más especializado?

J.M.G.A. La primera alerta para derivarlos a la UL suele ser la dislipemia pero, a partir de ahí, se valoran todos los demás FRCV tanto clásicos como emergentes, sin olvidar nunca pedir a todos la Lipoproteína (a). Nos llegan, por ejemplo, muchas mujeres en menopausia que nunca han tenido ni la tensión arterial ni el colesterol altos y ahora se les ha elevado de forma significativa. Puede haber distintos motivos por los que los pacientes se puedan beneficiar de ser valorados en la UL, aunque cada caso es especial y único. 


¿Qué parte de su trabajo consiste en concienciar a sus pacientes de que tomen medidas preventivas de sentido común, como no fumar, hacer ejercicio o llevar un estilo de vida saludable? 

J.M.G.A. Pues es quizás la parte más importante de nuestra labor asistencial al ser la base de la prevención de las ECV. Intentamos que los pacientes sean conscientes del riesgo que corren si no modifican sus hábitos dañinos, especialmente el tabaco y la falta de ejercicio. Y si han sido reacios a tomar medicación, hemos de hacerles comprender la necesidad de tomarla con regularidad. Y estoy relativamente satisfecho de los resultados porque normalmente se conciencian y cambian de hábitos. Tengo la sensación de que el trabajo es eficaz.


¿Le queda tiempo para la investigación y la docencia?

J.M.G.A. Hay poco tiempo, por desgracia, porque la labor asistencial me ocupa casi al 100%. Pero la elaboración detallada de la base de datos de nuestros pacientes nos servirá para sacar conclusiones y estudios que esperamos que puedan ser interesantes. Además, como integrantes ahora de la red de la SEA, estamos abiertos a participar en ensayos clínicos. 


En cuanto a la docencia, estamos abiertos a las rotaciones de los médicos internos residentes (MIR) de todas las especialidades, incluyendo farmaceúticos en formación (FIR). En la actualidad, estamos realizando un programa reglado de formación presencial de Médicos de Familia en la consulta, también han participado internistas de otros hospitales, una estudiante de enfermería y 2 nutricionistas. Es ya el segundo año y nos han llegado alumnos incluso de otras áreas sanitarias, para intercambiar experiencias y formación.


Según su conocimiento, ¿la situación de Castilla La Mancha en cuanto a salud cardiovascular de la población es mejor, igual o peor que la de la media de España? ¿Hay alguna particularidad territorial en este sentido? 

J.M.G.A. Nuestra zona sanitaria es más bien rural, aunque hay varios pueblos de entre 10.000 y algo más de 30.000 habitantes. Hay mucha agricultura, especialmente viñas, olivos y cereal, y tenemos muchos pacientes ancianos, incluso de más de 90 años. En nuestro territorio hay personas que se mantienen activas hasta muy mayores, por alargar sus tareas agrícolas muchos años. Pero esa es solo una parte de la radiografía de nuestra población: también hay mucha obesidad y el hábito de tomar alcohol de alta graduación por la mañana con el café está bastante extendido.  


¿Cuáles son los retos de su UL?

J.M.G.A. Hacer un buen registro y una base de datos de todos los pacientes es una prioridad, para poder sacar información relevante. Y si podemos participar en algún ensayo clínico nacional o internacional, estaríamos encantados. 


Personalmente, estoy muy interesado en formarme en ecografía vascular (carotídea, femoral y aórtica) y hepática, para mejorar la estratificación del RCV de los pacientes.


¿Qué le diría a algún otro profesional de cualquier zona de nuestro país que estuviera pensando poner en marcha una UL? ¿Qué le recomendaría?

J.M.G.A. Por supuesto, le animaría. Es muy recomendable que los médicos que se dediquen a este campo se acrediten por la SEA porque supone un espaldarazo, como ha sido en mi caso, con respecto a la dirección del hospital, a la jefatura del servicio, ante otros servicios y sobre todo ante los centros de salud. Desde aquí quiero aprovechar para agradecer a nuestro jefe de servicio, Dr. Antonio Manuel Martín Castillo, su particular ayuda y apoyo. En definitiva, homologarse con la SEA supone un reconocimiento a la labor que ya haces y un empujón importante para crecer y mejorar. Yo estoy muy satisfecho. Y queremos ir creciendo y consiguiendo nuevos logros.